¿Qué hace EE. UU. husmeando en México?

Si el 83% de lo que México vende va a un solo país, no es extraño que 13 agencias de ese país tengan agentes acreditados aquí.

El aperitivo

Todos tenemos el mismo reflejo. Cuando Washington nos llama el “epicentro de la violencia de los cárteles” ante la ONU, algo nos arde: no te metas con mi México. Y en voz baja, la segunda mitad de la frase, la que casi nadie dice: hasta que yo te lo pida.

Exploremos el enojo. Washington ha advertido que actuará si México no hace el trabajo, y que tomará acción militar si lo considera necesario. Su estrategia antiterrorista dice que, si los gobiernos no pueden o no quieren colaborar, se tomará cualquier acción necesaria, sobre todo si son cómplices de los cárteles. ¿Por qué nos arde? ¿Tienen ese poder? Sí, es la amenaza arancelaria que condiciona el comercio, porque el 83% de todos los productos que vendemos en el extranjero, se lo vendemos a un solo país. Sí, ese.

El plato fuerte

El asunto es que husmear supone que alguien entró sin permiso. Y… a veces sí lo pedimos. Según la cancillería, hay agentes acreditados de 13 dependencias federales estadounidenses, entre ellas la DEA, el FBI, el ICE, la Customs and Border Protection y el Servicio Secreto. En julio, el gobierno federal habló de unos 250 agentes extranjeros acreditados, autorizados por un comité del Gabinete de Seguridad y obligados a reportar cada mes. ¡Por supuesto! (guiño, guiño).

Luego está lo que nadie pidió. Aunque la CIA no aparece entre esas 13 agencias, el 19 de abril murieron en la Sierra Tarahumara dos estadounidenses identificados como agentes de la CIA. El Gabinete de Seguridad informó que ninguno de los estadounidenses estaba acreditado como agente extranjero: uno había entrado como turista y otro con pasaporte diplomático.

La fiscalía estatal reconoció que cuatro agentes de la CIA participaron en el operativo, aunque no de manera activa, y la gobernadora de Chihuahua dijo no conocer su participación.

Entonces, ¿quién es ese ‘yo’ que le abre la puerta a EE. UU.? ¿El gobierno federal, que acredita agentes? ¿Una policía estatal que sale de operativo con la CIA? ¿Un capo?

Un capo, sí. El 25 de julio de 2024, Joaquín Guzmán López, hijo del Chapo, llevó con engaños al Mayo Zambada a un avión que aterrizó en Nuevo México, donde agentes del FBI ya esperaban. El entonces embajador dijo que no era su avión, ni su piloto, ni su operación; el FBI la calificó después de “heroica”.

La sobremesa

María Cabrera tiene 74 años y vivió 60 en la misma casa, en un pueblo nahua de Guerrero. En mayo, Los Ardillos atacaron su comunidad con explosivos lanzados desde drones. Una organización indígena local calcula que al menos 800 personas fueron desplazadas. El gobierno informó 120.

No es una anécdota. El INEGI midió por primera vez el desplazamiento forzado: 509,900 hogares entre 2020 y 2025. Y la Operación Enjambre suma 111 detenidos y 14 alcaldes y exalcaldes procesados o encarcelados, de todos los partidos. Así está México.

En el río revuelto hay políticos que piden a gritos más intervención de Estados Unidos y hay otros que a eso le llaman traición a la patria. 

La pregunta: ¿debe Estados Unidos ser policía de México? es tan incómoda porque un policía necesita jurisdicción, rendición de cuentas. Y Washington no responde aquí ante nadie. Su propia estrategia antidrogas reconoce dos frentes: la oferta y la demanda interna. Un policía que solo vigila en una dirección es parte interesada.

Pero la respuesta contraria también es cómoda. Exigir que nadie entre exige explicar qué pasa adentro. Porque la soberanía no se declara, se ejerce.

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Gabriel Bauducco (@gabrielbauducco)

es un periodista que hizo carrera entre redacciones, sets de TV y libros de no ficción. Ha dirigido varias revistas. Hoy combina su faceta de entrevistador con la de editor, moviéndose entre medios, aulas y foros de discusión sobre política y comunicación.

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