En Jalisco pidieron agua limpia en sus hogares, recibieron represión policial, gases lacrimógenos y detenciones arbitrarias. El gobernador admite que...
¿Del agua puerca a la tortura?
En Jalisco pidieron agua limpia en sus hogares, recibieron represión policial, gases lacrimógenos y detenciones arbitrarias. El gobernador admite que su policía se excedió; la presidenta pide investigar si hubo tortura.
El aperitivo
Las protestas porque el agua llega turbia y con mal olor en, al menos, 176 colonias, según la propia Secretaría de Salud estatal de Jalisco, terminaron con 39 detenidos, gas lacrimógeno, agua a presión y una pregunta que la presidenta de México hizo en voz alta en su conferencia matutina: “¿Cómo es posible que en el 2026 siga habiendo tortura de policías?”. Conviene ordenar lo que se sabe, porque aquí lo sabido ya es suficientemente grave y no necesita adornos.
El plato fuerte
El domingo 11 de octubre marcharon en Guadalajara unas 10,000 personas por la mala calidad del agua. Frente a Casa Jalisco hubo enfrentamientos de unas tres horas: 39 detenidos y 28 policías lesionados, 2 de ellos graves. Dos días después, el gobernador Pablo Lemus (Movimiento Ciudadano) anunció que los 39 habían recuperado la libertad y grabó un video. Lo dijo él, no la oposición: “Hubo uso excesivo de la fuerza y detenciones injustas”. Y agregó: “A las personas no se les debió echar agua ni gas”.
Léelo otra vez. Un gobierno reconoce que castigó con agua a presión a quienes protestaban por no tener agua potable. Y que, al menos en algunos casos, se llevó presas a personas que no debían estarlo. De los 39, 7 fueron presentados ante un juez; 2 quedaron vinculados a proceso por lesiones, en libertad y con la obligación de firmar cada 15 días.
Lo que vino después subió el tono. El 14 de octubre, Sheinbaum pidió a la CNDH que entrevistara a las víctimas y a Gobernación que informara qué ocurrió. Y planteó la pregunta que debería quitarle el sueño a cualquier mando policial: “¿Quién dio la orden?”.
Un día después, la CNDH atrajo el caso y anunció que recabará testimonios y practicará certificaciones médico-legales para documentar posibles actos de tortura o tratos crueles, inhumanos o degradantes. Por su parte, la Secretaría de Seguridad de Jalisco investiga a 17 policías por presunto uso excesivo de la fuerza.
Aquí hay que ser exactos, precisamente porque el tema lo merece. “Tortura” es, hoy, una denuncia: la han hecho organizaciones y familiares. También hay una denuncia penal ante la FGR contra el gobernador y funcionarios. Lo que está reconocido por el propio gobierno de Jalisco es el uso excesivo de la fuerza y las detenciones injustas. El resto, tortura incluida, se prueba con peritajes y videos, no con titulares. Pedir esa investigación no es exagerar: es exigir que ocurra.
Una aclaración, porque ya se volvió el argumento favorito de todos. El 18 de octubre hubo una segunda marcha, de unos 12,000 asistentes, que terminó con incendios en las puertas del Congreso y del Palacio de Justicia, saqueos en el Centro y 10 detenidos. Lemus habla de un “grupo de choque de 300 personas” y de “intereses políticos”. Pero ya sabemos que la CNDH de Rosario Piedra es casi una pieza del gobierno, más que un organismo independiente. Así es que lo que estamos viendo es a la presidenta moviendo piezas en su tablero, pero, de todas formas, los infiltrados no justifican el abuso.
Mientras la discusión se llena de culpables, el origen del reclamo sigue sin resolverse. La propia Secretaría de Salud estatal contó en marzo al menos 176 colonias con reportes de agua turbia o con mal olor, y los vecinos la describen café, negra o naranja. Un monitoreo ciudadano del ITESO, con 256 muestras en 110 colonias, reporta coliformes fecales (bacterias que indican contaminación de origen fecal), plomo y mercurio en decenas de muestras. Ninguno de los conjuntos de datos publica concentraciones ni el laboratorio que los procesó: la disputa sigue abierta. El asco es lo de menos.
La sobremesa
Lo que sí es oficial: Lemus reconoce una “crisis de agua potable sin precedentes”, atribuye el deterioro a descargas irregulares de aguas residuales hacia la presa Las Pintas y las autoridades de salud recomendaron desde marzo usar agua purificada para beber y cocinar. No declararon alerta sanitaria, solo dijeron: no bebas el agua que yo te doy.
El racionamiento durará al menos 6 meses. Seis meses con agua por turnos, para quienes, además, tuvieron que salir a la calle a pedirla.
Por si se te perdió en el texto, lo repito: ¿quién dio la orden, cuándo habrá responsables con nombre y apellido, y qué clase de autoridad responde a un reclamo de agua con agua a presión?
Gabriel Bauducco (@gabrielbauducco)
Es un periodista que hizo carrera entre redacciones, sets de TV y libros de no ficción. Ha dirigido varias revistas. Hoy combina su faceta de entrevistador con la de editor, moviéndose entre medios, aulas y foros de discusión sobre política y comunicación.
Gabriel Bauducco (@gabrielbauducco)
Es un periodista que hizo carrera entre redacciones, sets de TV y libros de no ficción. Ha dirigido varias revistas. Hoy combina su faceta de entrevistador con la de editor, moviéndose entre medios, aulas y foros de discusión sobre política y comunicación.
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