Checo Pérez me hizo una mala feminista

Me duele el machismo, pero ya perdoné y critiqué a Checo por su lapsus de hace 12 años.

El aperitivo

Soy una checolover y eso no sería una vergüenza, excepto porque mi lado más feminista sabe que separo al hombre “del artista”. 

Desde su llegada a Fórmula Uno en 2011, el piloto mexicano (tapatío, para mayor identificación nacional) se convirtió en superestrella. Su primer podio en Malasia con Sauber; su gran temporada 2021 con Red Bull: podio de segundo lugar en México, su maniobra como “ministro de la defensa” para ayudar a su coequipero Max Verstappen a ganar el campeonato 2021 en Abu Dhabi al deshacerse de Hamilton, su triunfo en el legendario circuito de Mónaco en 2022 y, claro, el subcampeonato de 2023 que incluía un triunfo más en Azerbaiyán, donde es “el rey”… Ah, qué tiempos aquellos señor don Simón (suspiros). 

Luego nos lo corrieron a la mala de Red Bull y sus fans respondieron boicoteando las redes sociales de Red Bull y diciendo: “No nos bajamos de la ‘Checoneta’”.  Telcel lo llevó a Plaza Carso y el público lo vitoreó como si hubiera ganado el serial, se conmovió hasta las lágrimas ante el apoyo. Reposteamos todas sus fotos de vacaciones en Puerto Vallarta pasándola tropical con su familia, comiendo elotes en un puesto en Guadalajara. No dejó de salir en comerciales porque nunca se acabó su poder mediático, comprobado cuando se confirmó que regresaba al máximo circuito con Cadillac.

El plato fuerte

El fin de semana de Halloween y Día de Muertos, Checo será el protagonista del próximo Gran Premio de México, al que llega como héroe aunque su millonario equipo es casi siempre el último de la parrilla: lento, mal configurado (se desarmó en la primera carrera, como camión de la basura) al grado de no permitirle ni sumar puntos. 

Pero, ¿qué importa? Checo le pone toda la sazón a la F1: es el rey de los memes, de los gestos y de las bromas en las redes sociales. Es el ajonjolí de toda la parrilla: se abraza con todos a la mexicana (“Quihubo, cabrón”), bromea con una viborita de plástico con sus compañeros, se atraviesa en las fotos, ríe y cotorrea con gracia y un carisma natural que sale solamente si se siente cómodo; aunque es serio, no muy adepto a las entrevistas, las fotos o los autógrafos, y, según cuentan los colegas de la fuente, “es muy seco y frío”.

Los argentinos nos dicen checolovers de forma despectiva y nos tildan de “tóxicos” (pero sí a callar). Y quizás sí pecamos de nacionalistas, patrioteros y fanáticos enloquecidos. Pero, ¿cuándo habíamos tenido un piloto en el gran circo, desde tiempos de los malogrados y trágicos Hermanos Rodríguez que le dan nombre al autódromo de nuestra capital, o el poco conocido Moisés Solana?

La respuesta es: NUNCA.

Checo BB (sí, es uno de los hashtags de IG) es nuestro Hugo Sánchez de la Fórmula Uno, nuestro Julio César Chávez o nuestro Canelo, el Lorena Ochoa de “las carreras” o ponga usted aquí a su deportista mexicano triunfador (o celebridad, tipo Salma Hayek o Eiza González). Y es por eso, también, que me da culpa aceptar que lo “faneo” encarecidamente aunque su Cadillac no sirva para nada, siendo este el menor de sus errores.

Porque sus grandes errores públicos sucedieron fuera de las pistas. En 2014, cuando era un escuincle imberbe dijo: “Imagínate que te gane una mujer… No, no; mejor que se vaya a la cocina”, el día que le preguntaron si le gustaría una compañera en F1 (a propósito de la expiloto Susie Wolf, quien hoy es promotora del programa F1 Academy para chicas, con el objetivo de poner a una de ellas a competir en la máxima categoría al mismo nivel que los hombres).  

Aunque ofreció disculpas inmediatamente y dijo que era una mala broma, lo hizo quedar muy mal y dejó ver que fue educado en el machismo y el conservadurismo.

Casado con la joven tapatía Carola Martínez desde 2018, con quien tuvo un noviazgo relativamente corto para los estándares jaliscienses, tienen cuatro hijos y son una presencia constante en el paddock. Por eso, cuando en 2023 algún infame filtró fotos de Checo festejando en el principado con unas “chicas buena onda”, se hizo un escandalazo. Pero, de nuevo, el ídolo declaró tranquilamente en El Gordo y la Flaca que no pasó absolutamente nada y que su esposa sabe quién es y hasta se rió, restándole importancia. 

En ambas ocasiones le creímos, lo perdonamos, lo olvidamos. ¿Por qué? Me causa culpa confesarlo siendo una mujer que constantemente aboga por la equidad de género, que he sido pionera en el periodismo deportivo, que he dedicado mi vida a mi carrera y que elegí no tener hijos, además de muchas otras aristas que me colocarían en el espectro feminista. ¿Cómo me atrevo a adorar a Checo Pérez?

“Pero se disculpó, estoy segura de que entendió que lo que dijo fue una reverenda sandez. Me niego a juzgarlo 10 años después de algo que ya reconoció. O sea, ¿nunca has dicho tú alguna estupidez de la que luego te arrepientes? Tampoco mató ni violó a nadie. Está bien: es un micromachismo, pero es pecatta minuta junto al príncipe Andrew y 20 influencers más. Tampoco tiene la obligación de ser brillante, es que su contexto familiar y cultural es súper conservador. No podemos pedirle peras al olmo”.

Este tipo de comentarios intercambio con mis amigas cuando hablamos de Checo, o me los digo a mí misma cuando lo persigo para sacarme fotos con él cuando me invitan al Futbolito de Telcel, como si fuera una quinceañera.

La sobremesa

En resumen: es muy común. Y es más común que los agresores no sean desconocidos, sino parejas, dates, amigos y colegas o profesores que abusen de tu confianza y vulnerabilidad física. En un mundo ideal nadie tendría que violarte porque estás sola, te vistes sexy o eres coqueta, porque se te pasan las copas o te quedas al final en una fiesta, o porque accedes a tener sexo con alguien pero él decide abusarte en el acto… 

Pero en la vida real los hombres lo hacen constantemente y eso es ilegal e inadmisible, no importa qué estándares moralinos tenga la sociedad o la policía en turno. No es no. Punto.

Picture of Gabriella Morales-Casas (@elprincipadogaby)

Gabriella Morales-Casas (@elprincipadogaby)

Es periodista desde 1993 y se desempeña como comentarista de televisión y radio, además de ser creadora de contenido en @elprincipadogaby. Como consultora de comunicación y relaciones públicas, ha trabajado en dobleuEse Atelier desde 2020, donde actualmente es directora de Foreign Affairs.

Picture of Gabriella Morales-Casas (@elprincipadogaby)

Gabriella Morales-Casas (@elprincipadogaby)

Es periodista desde 1993 y se desempeña como comentarista de televisión y radio, además de ser creadora de contenido en @elprincipadogaby. Como consultora de comunicación y relaciones públicas, ha trabajado en dobleuEse Atelier desde 2020, donde actualmente es directora de Foreign Affairs.

  • All Projects
  • Gabriella