Los chamaquitos que van a pagar mi pensión.

México tiene 1.2 hijos por mujer, la capital 0.8, y la SEP acaba de quitarles el celular a los pocos que quedan. Las cuentas de un país que envejece más rápido de lo que aprende.

El aperitivo

Se nos acabó la kermés. Con más frecuencia me pasa que los profesionales de la salud que me atienden son unos “chamaquitos” y me pregunto a quién le estoy confiando mi vida. Me hacen sentir muy mayor. Mis vecinos, esos sí más mayores que yo, viven solos. Y en la clase de natación las mamis comentan que X o Y escuela ya cerró por bajo nivel de inscritos: “Ay, tantos años, ahí fuimos yo y todos mis hermanos y primos”.

En México, una escuela era como la tiendita de la esquina: sobrevivía devaluaciones, sexenios y tres generaciones con el mismo uniforme de pants. Ya no. El martes, el INEGI publicó la Encuesta Intercensal 2025: somos 130.9 millones, crecemos 0.7% al año y la edad mediana subió de 29 a 32 en un lustro. Ese mismo día, la SEP publicó en el Diario Oficial de la Federación el acuerdo que restringe el celular en primaria y secundaria. Entra en vigor el 3 de noviembre. Levantamos la ofrenda y guardamos el teléfono.

El plato fuerte

La tía de las bodas preguntaba: “¿Y el bebé para cuándo?”. El INEGI ya le contestó: la fecundidad cayó de 1.9 hijos por mujer en 2019, a 1.2 en 2024. Para reponer a la población se necesitan 2.1. En la Ciudad de México, 0.8.

Primero lo sintió la escuela privada. La matrícula de preescolar particular cayó 23.7% en cinco ciclos, de 744,000 a 568,000 alumnos. El negocio de la colegiatura no quebró por mala calidad: quebró porque el cliente no nació.

Luego lo va a sentir su empresa. Se está cerrando el bono demográfico, esa época en que había más gente trabajando que dependiendo. Su consumidor estrella ya no es el de la quinceañera: es el de la cena de jubilación. Y cada chamaco que contrate tendrá que rendir por dos.

Y aquí entra la SEP. Durante el verano no fui a nadar: dan un curso después de la clase de adultos (no geriátricos, no se confunda) y la sola idea de que el agua se pone saladita con tanto niño me hizo pausar todo compromiso con mi Apple Watch.

Los días que coincidí con ellos, esperaban en la banca absortos en su dispositivo mientras los papis pagaban el plan de más horas llamado “qué hago con el niño”. Enanos de primaria que traen el iPhone Duo antes que el mismísimo Tim Cook. Nadie juega a las atrapadas. Nadie se reta a ver quién aguanta más bajo el agua. Qué desperdicio. Luego recuerdo que ellos pagarán mi pensión, y me da terror que uno sea el doctor que me diagnostique con la IA del momento o después de ver un tutorial en YouTube.

Me parece genial que se regule. Aunque ahora me preocupa que papás y profesores no sepan qué hacer con ellos sin su nana full time. Un país con menos niños no puede darse el lujo de desperdiciar la atención de los que tiene.

La sobremesa

Tres datos para la junta del lunes.

Uno. La edad mediana en la Ciudad de México es de 37 años; en Chiapas, de 26. Once años de diferencia: dos países con la misma bandera.

Dos. La nostalgia de la alberca ya tiene nombre. En Guanajuato cerraron 26 colegios particulares este ciclo; el Instituto Sir Winston Churchill bajó la cortina tras 56 años, y en León, el Jol-Gua-Ber, tras 72.

Tres. El decálogo de la SEP tuvo que recordarles a los niños que existen el juego, los libros y los amigos. La banalidad de ser humano ya viene en un manual. Y yo me pregunto quién va a doblar la cartita en triángulo con su “sí / no / tal vez”, quién se va a casar de mentiritas en el registro civil de la kermés. Sin el sutil arte de los romances rosas de juventud no hay tasa poblacional que aguante. Esto se volverá Comala. Para entonces, yo ya seré uno de sus murmullos. Espero.

Picture of Sagrario Saraid (@ssaraid)

Sagrario Saraid (@ssaraid)

Comunicación y branding estratégico. Escribe los jueves en Sobremesa sobre negocios, mercados y las tendencias que le quitan el sueño a la C-Suite. Cree que toda cifra de mercado esconde una historia de comportamiento humano, y que vale la pena contarla bien.

Picture of Sagrario Saraid (@ssaraid)

Sagrario Saraid (@ssaraid)

Comunicación y branding estratégico. Escribe los jueves en Sobremesa sobre negocios, mercados y las tendencias que le quitan el sueño a la C-Suite. Cree que toda cifra de mercado esconde una historia de comportamiento humano, y que vale la pena contarla bien.

  • All Projects
  • Sagrario