Ley Antimemes: si se ríen del político, hay tabla

El Senado tuvo que ponerle un parche, pero el riesgo de castigar con multas y hasta con cárcel a quien se atreva a mofarse del poder, no desaparece.

El aperitivo

Imagina que caes en la cárcel. Ya sé, tocas madera. Pero fantasea con la idea. Entras en una celda oscura. Tus compañeros de celda te rodean. Te observan fijamente. Alguno se adelanta y te pregunta qué delito cometiste. Respiras profundo. Entre quienes te interrogan podría haber alguien que robó un banco. Otro más que cometió un fraude. Incluso podrías rozarte con quien se atrevió a tomar la vida de otro ser humano.

Te animas a abrir la boca y confiesas.

—Hice un meme.

Al unísono, los delincuentes sueltan un “oooh” de asombro.

El plato fuerte

Los comediantes de la vieja escuela decían que había tres cosas de las que no podían hacer chistes: la Virgen de Guadalupe, el Ejército y el presidente de la República. Podían ser vetados, agredidos o terminar en prisión.

Muy pronto, hacer un meme de estos mismos símbolos podría salir muy caro.

En el mes de mayo, la presidenta Claudia Sheinbaum presentó una propuesta para modificar la Ley Federal del Derecho de Autor para sancionar la manipulación, alteración o difusión de contenidos digitales e imágenes protegidos. Incluida la inteligencia artificial. Sobre todo va enfocada a quienes imiten la identidad gráfica de instituciones u obras protegidas.

Es por eso que rápidamente la iniciativa comenzó a identificarse como Ley Antimeme.

En el discurso oficial, la propuesta está enfocada a combatir la piratería e intenta alinearse con las demandas del T-MEC. Pero tras avanzar en las discusiones legislativas, la propuesta encendió las alarmas entre los creadores de contenido, debido a que un meme —en un caso hipotético— pudiera ser la causa de acabar en prisión o pagar una altísima multa.

No hubo cosas gratuitas.

La semana pasada, la Comisión de Economía, Comercio y Competitividad de la Cámara de Diputados analizó el proyecto, pero pospuso la votación de su dictamen. Casi al mismo tiempo, las Comisiones Unidas de Justicia, Economía y Estudios Legislativos del Senado discutieron y avalaron la vertiente de la iniciativa correspondiente a la propiedad industrial. El 29 de septiembre se tiene programado que esta última suba al pleno para su aprobación.

Decenas de periodistas, creadores de contenido y personajes dedicados a la sátira política alzaron la voz.

Debido a la controversia, la propuesta tuvo que matizarse.

Se modificó la redacción del Artículo 403 Bis para especificar que la sanción penal aplicará exclusivamente cuando exista un uso comercial y lucro ilegal con la imagen del gobierno, protegiendo así el derecho a la parodia, el periodismo y la crítica política.

¿Eso toca a quienes monetizan con memes, videos y sketches de política? No queda claro.

Lo anterior no es cosa menor, ya que las penas contempladas por infringir esta ley podrían ser de uno a cinco años de prisión (la presidenta proponía de tres a siete) por fraude institucional y multas de hasta 1,173,100 pesos (10,000 Unidades de Medida y Actualización).

Pero la iniciativa alcanza también a los proveedores de internet y medios de comunicación que difundan contenido creado con IA que clone rostros y voces de personajes populares.

¿Un meme entra en esta categoría? Tampoco se especifica.

De lo que no cabe duda es del castigo que se propone. Las multas para plataformas digitales podrían alcanzar los 4,692,400 pesos para las empresas tecnológicas que no implementen políticas de desactivación a cuentas infractoras reincidentes. Para la radiodifusión, se propuso aplicar multas específicas de hasta 586,550 pesos por retransmitir, fijar o difundir emisiones sin previa autorización del titular de derechos. Esto podría ser positivo… pero también no.

Ya sabemos que los políticos suelen valerse de cualquier iniciativa para intentar callar voces críticas. Si no le bajan el switch a quien se burle, a la plataforma podría costarle caro. Muy caro.

“¿Te pago para que me pegues? ¡Faltaba más!”, dijo José López Portillo un 7 de junio de 1982 durante una comida que honraba el Día de la Libertad de Prensa. Ese mismo espíritu represor prevalece en cualquier persona que ostente el poder, independientemente del partido político al que represente.

No olvidemos a personajes como Gerardo Fernández Noroña, que fue presidente del Senado, se aprovechó de su investidura para exigirle a un ciudadano común que le pidiera perdón, en una ceremonia propia de la realeza, por haberlo increpado públicamente.

La sobremesa

Unos datos a considerar: la palabra meme no nació en internet. Fue el biólogo evolutivo Richard Dawkins quien la acuñó en su libro El gen egoísta, publicado en 1976. De acuerdo con su definición, meme es la unidad mínima de transmisión cultural que se replica y evoluciona de mente en mente.

El primer meme que se viralizó en la red fue The Dancing Baby, creado en 1996 y se difundió por cadenas de correo electrónico.

Hoy, los memes han heredado esa personalidad crítica que en otros tiempos tuvo el cartón político, pero con muchas más herramientas tecnológicas. Personajes como Vampipe, Lalo Gama o Rodrigo “Champ” Sánchez nos arrancan enormes carcajadas con sus sketches en video, en los que se mofan de la clase política.

Ignoro si fuman, pero alguien quiere que les llevemos cigarros a la cárcel.

Habiendo tantas cosas importantes que resolver en el país… Pero como dice un conocido meme compartido en WhatsApp: La impactación.

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